{"id":2179,"date":"2021-03-04T10:25:50","date_gmt":"2021-03-04T07:25:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.independenciaideas.com\/?p=2179"},"modified":"2021-03-04T16:25:55","modified_gmt":"2021-03-04T13:25:55","slug":"tecla-ene-los-movimientos-populares-no-matan-por-diego-sztulwark","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.institutoindependencia.com.ar\/?p=2179","title":{"rendered":"TECLA E\u00d1E \u00abLos movimientos populares no matan \u2013 Por Diego Sztulwark\u00bb"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\"><em><strong>Los movimientos populares no matan, hace casi medio siglo que no practican la lucha armada, pero los sectores organizados pol\u00edticamente desde el poder, en cambio, no han dejado de asesinar. Bajo esa perspectiva hist\u00f3rica es que se produjo la exhibici\u00f3n de bolsas negras simulando cad\u00e1veres, con respectivos carteles en la que se identificaban personas vivas, depositadas en la Plaza de Mayo, una \u00abperformance\u00bb simb\u00f3lica que materializa una\u00a0amenaza concreta. El episodio plantea al menos dos tipos de problemas, igualmente importantes y estrechamente relacionados entre s\u00ed que Diego Sztulwark desarrolla en este art\u00edculo.<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Por Diego Sztulwark<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(Para la Tecla E\u00f1e)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>L<\/strong>os movimientos populares no matan. Hace casi medio siglo que no practican la lucha armada. Por una raz\u00f3n relativamente simple. De los atentados anarquistas a las guerrillas de los a\u00f1os setentas, el problema de la contra-violencia s\u00f3lo se plantea cuando la intensidad de la lucha de clases asciende a determinados niveles del enfrentamiento. Como lo explic\u00f3 el general Karl Von Clausewitz, no hay guerra si la fuerza agredida no se defiende. Los sectores organizados pol\u00edticamente desde el poder, en cambio, no han dejado de asesinar.<\/p>\n<p>Luego del aniquilamiento de las organizaciones armadas ocurrido en torno al a\u00f1o 1977, los movimientos populares desplegaron formas de lucha cuya violencia -la violencia naturalmente implicada en una huelga, un escrache o un piquete- no implicaban amenaza de muerte alguna. A\u00fan as\u00ed, esas acciones fueron interpretadas por los sectores de poder como una desaf\u00edo directo a su modo de vida. De ah\u00ed que, incluso durante los \u00faltimos a\u00f1os, en la Argentina, se sigan produciendo muertes pol\u00edticas. Como las de Santiago Maldonado, o Rafael Nahuel, en el contexto de la represi\u00f3n estatal a la lucha de comunidades mapuches en el sur del pa\u00eds. O el asesinato de Pablo Kukoc (rematado por el polic\u00eda Luis Chocobar a pocos metros de distancia, cuando Pablo estaba ya herido y en el suelo). Asesinatos que el gobierno de Macri reivindic\u00f3 como parte de la defensa de la propiedad privada, la libertad individual y la soberan\u00eda del estado. O las muertes de tantas mujeres violadas y asesinadas mediante actos criminales que -como nos ense\u00f1an los feminismos- son tambi\u00e9n actos de poder. Cr\u00edmenes pol\u00edticos. Es importante retener este dato elemental de nuestra historia, para comprender porqu\u00e9 una acci\u00f3n que se produce en el \u00e1mbito puramente simb\u00f3lico -me refiero a las bolsas negras republicanas simulando cad\u00e1veres, con respectivos carteles en la que se identificaban personas vivas, depositadas en la Plaza de Mayo- produce un efecto de amenaza concreta. Ser\u00eda una estupidez hist\u00f3rica no advertir que quienes hacen estas amenazas est\u00e1n trazando una serie en la que lo simb\u00f3lico se trenza con asesinatos concretos.<\/p>\n<p>El episodio plantea al menos dos tipos de problemas, igualmente importantes y estrechamente relacionados entre s\u00ed. El primero de ellos tiene que ver con el papel agresivo, desinhibido, de esta derecha neo-fascista, que no hizo m\u00e1s que acelerarse durante la pandemia. \u00bfQu\u00e9 dimensiones puede adquirir este fen\u00f3meno en este momento hist\u00f3rico? El segundo es su estricto reverso. \u00bfC\u00f3mo superar cierta impotencia pol\u00edtica que parece caer sobre sujetos que suelen demostrar una<\/p>\n<p>capacidad muy superior de movilizaci\u00f3n f\u00edsica y mental? La paradoja se plantea asi: quienes defienden el sistema, act\u00faan como si lo cuestionaran dr\u00e1sticamente, y quienes lo cuestionan profundamente, parecieran quedar a la defensiva.<\/p>\n<p>El primer problema se plantea de modo inconcebible: la derecha m\u00e1s reaccionaria estar\u00eda logrando apropiarse de una actitud de rebeld\u00eda. Incluso se los suele llamar \u00abanti-sistema\u00bb. Lo que es simplemente absurdo, puesto que las manifestaciones neofascistas, no importa las diferencias que tengan entre s\u00ed, coinciden en el hecho de encarnar una defensa total del orden de la propiedad privada, del intercambio mercantil y de la idea de libertad individual que surge de dicho intercambio. Estos grupos act\u00faan como milicias alzadas en custodia del orden. Y si por alguna raz\u00f3n logran posicionarse como los \u201canti\u201d, y hasta denominarse \u201clibertarios\u201d, quiz\u00e1s valga la pena preguntarse a qu\u00e9 se oponen realmente estos replicadores inspirados en Trump o Bolsonaro. La respuesta mas clara y directa quiz\u00e1s sea la siguiente: para defender el orden, que sienten en riesgo, los neofascistas decidieron atacar lo que podemos llamar el \u201cconsenso\u201d, un conjunto de restricciones de tipo perceptivas y ling\u00fc\u00edsticas que determinan lo que en la esfera de la comunicaci\u00f3n suele llamarse lo \u201cpol\u00edticamente correcto\u201d.<\/p>\n<p>Lo que proponen estas \u201cmilicias\u201d es atacar con virulencia un consenso que a sus ojos ya no es \u00fatil, sino nocivo, para el sistema que defienden con id\u00e9ntica virulencia. Esta actitud abre una brecha en el propio campo de la derecha. Porque el consenso cuestionado no es otra cosa que la traducci\u00f3n burguesa -en el estado y en los medios de comunicaci\u00f3n- del conjunto de las conductas sociales. Y es, por tanto, una pieza fundamental del sistema mismo. \u00bfCu\u00e1l es el contenido, el texto de ese consenso? B\u00e1sicamente se trata de una serie de eufemismos para excluir del mundo simb\u00f3lico toda referencia a lo real de la desigualdad, del racismo, del sexismo, del odio, de la explotaci\u00f3n y de la muerte. El consenso ha sido una pieza clave para que el sistema sea tolerable. Y sin embargo, es en nombre de una defensa extrema del sistema que el neofascismo de hoy lo cuestiona.<\/p>\n<p>Y bien, \u00bfqui\u00e9n ataca realmente al sistema? \u00bfes que esta derecha, envuelta en un delirio de propietarios, ha enloquecido al punto de imaginar enemigos inexistentes? \u00bfPero acaso no son la locura y el delirio efectividades claves, sin las cuales no se concibe la constituci\u00f3n de fuerzas hist\u00f3ricas? Creen -as\u00ed lo dicen- que la propiedad, y la libertad individual que de ella deriva, est\u00e1n bajo peligro. La pandemia intensific\u00f3 ese miedo. Encarnan un presentimento, una cierta anticipaci\u00f3n paranoica y preventiva, de un hecho que no acaba a\u00fan de hacerse del todo presente. Intuyen una amenaza, por ahora virtual: la posibilidad de que parte de la sociedad reaccione contra la miseria que supone someterse a las categor\u00edas del neoliberalismo. Ven fantasmas. Y se aprestan a la guerra.<\/p>\n<p>Lo que procesa la derecha es una evaluaci\u00f3n pr\u00e1ctica: \u00bfes conveniente romper este consenso, esta traducci\u00f3n burguesa de las relaciones sociales en el plano de la percepci\u00f3n y del lenguaje? Lo cierto es que incluso quienes adoptan compromisos con esta mediaci\u00f3n consensual no dudan en violarlo cada vez que la defensa del sistema lo requiere. La paradoja sobre la que deciden en estas horas los grupos de poder se enuncia as\u00ed: desean asegurar los fundamentos del sistema -muerte, despojo, explotaci\u00f3n-, sin evidenciar el car\u00e1cter estructural de la divisi\u00f3n que inevitablemente promueve, y que s\u00f3lo la lengua del consenso permite omitir o soportar.<\/p>\n<p>Esto nos conduce al segundo problema. Lo \u00fanico verdaderamente inc\u00f3modo en esta situaci\u00f3n es que las fuerzas que tienen legitimidad hist\u00f3rica para atacar al sistema queden enredadas en la defensa de este consenso. En un art\u00edculo reciente, el fil\u00f3sofo catal\u00e1n Santiago L\u00f3pez Petit plantea que s\u00f3lo si las izquierdas elaboran una relaci\u00f3n no fascista con la muerte (<a href=\"https:\/\/www.elcritic.cat\/opinio\/santiago-lopez-petit\/la-politica-i-la-mort-83702?fbclid=IwAR3hWDSeHRDZqnnJIWJnHjnGiZHDECX80xjQbaSk-aeplLzPs4fpy98yWso\">https:\/\/www.elcritic.cat\/\u2026\/la-politica-i-la-mort-83702<\/a>) podr\u00e1n situarse mas all\u00e1 del consenso, en el cuestionamiento del sistema. Se tratar\u00eda, entonces, no s\u00f3lo de plantearse una relaci\u00f3n no fascista con la muerte y con el odio, sino tambi\u00e9n una relaci\u00f3n no capitalista con la desigualdad y la explotaci\u00f3n. Un modo de afrontar sin hipocres\u00eda, con un lenguaje directo y verdadero, cada una de estas cuestiones. Es algo que la cultura progresista elude sostenidamente, a pesar de contar con una entera filosof\u00eda argentina sobre la cuesti\u00f3n. Habr\u00e1 que volver a leer a Le\u00f3n Rozitchner.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Buenos Aires, 3 de marzo de 2021.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/lateclaenerevista.com\/los-movimientos-populares-no-matan-por-diego-sztulwark\/\">MIR\u00c1 LA NOTA HACIENDO CLICK AC\u00c1<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los movimientos populares no matan, hace casi medio siglo que no practican la lucha armada, pero los sectores organizados pol\u00edticamente desde el poder, en cambio,<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_mi_skip_tracking":false},"categories":[35],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.institutoindependencia.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2179"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.institutoindependencia.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.institutoindependencia.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.institutoindependencia.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.institutoindependencia.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2179"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.institutoindependencia.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2179\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2180,"href":"https:\/\/www.institutoindependencia.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2179\/revisions\/2180"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.institutoindependencia.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2179"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.institutoindependencia.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2179"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.institutoindependencia.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2179"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}