{"id":2660,"date":"2022-12-27T21:14:26","date_gmt":"2022-12-27T18:14:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.institutoindependencia.com.ar\/?p=2660"},"modified":"2022-12-27T21:15:29","modified_gmt":"2022-12-27T18:15:29","slug":"futbol-un-haz-de-lo-posible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.institutoindependencia.com.ar\/?p=2660","title":{"rendered":"\u00abF\u00fatbol, un haz de lo posible\u00bb"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\"><strong>F\u00daTBOL, UN HAZ DE LO POSIBLE<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><em>Por Mariano Pinedo<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Lo que solo podr\u00eda ser un juego, una competencia deportiva en la que priman las habilidades<br \/>\nindividuales y los sistemas t\u00e1cticos colectivos, para algunos r\u00e1pidamente se transform\u00f3 en<br \/>\nun monumental negocio y para otros en un camino de trascendencia y una explicaci\u00f3n del<br \/>\nsentido de la vida.<br \/>\nQue quienes manejan las grandes ligas est\u00e9n dispuestos a pagar las sumas inusitadas que<br \/>\npagan para el pase de jugadores o sus sueldos -realidad desproporcionada respecto de<br \/>\nactividades que resultan supuestamente m\u00e1s relevantes para la vida de las comunidades,<br \/>\ncomo los m\u00e9dicos, los maestros, las enfermeras, los ingenieros o los trabajadores y<br \/>\ntrabajadoras de distintos rubros esenciales como el alimento, la energ\u00eda, la gesti\u00f3n del agua,<br \/>\npor solo mencionar algunos-, habla de que el negocio que esta por detr\u00e1s del juego es m\u00e1s<br \/>\nque mega millonario. Los dirigentes del f\u00fatbol se manejan en las m\u00e1s altas esferas de poder<br \/>\ny en algunos casos miran desde arriba a los mismos gobernantes. Algunos, varios, llegan a<br \/>\nser gobernantes de sus naciones gracias al impulso, el prestigio o el poder que les otorg\u00f3<br \/>\nhaber estado al frente de clubes de f\u00fatbol. Medios de comunicaci\u00f3n que son verdaderos<br \/>\nemporios econ\u00f3micos y de fuerte influencia en las decisiones pol\u00edticas, no pueden quedar<br \/>\nafuera ni dejar afuera de sus contenidos al tradicional deporte. Magnates, jeques, grandes<br \/>\ndecisores financieros, publicidades de todas las marcas, estados nacionales democr\u00e1ticos,<br \/>\ndictatoriales y autocr\u00e1ticos de todas las culturas: nadie quiere quedar al margen de esa<br \/>\npasi\u00f3n que se pone en movimiento cuando gira la redonda. El juego de la pelota,<br \/>\nciertamente, es un negocio inmenso y una fuente importante de poder.<br \/>\nEse deporte que enamora multitudes, entonces, podr\u00eda perfectamente haber sucumbido,<br \/>\ninmerso en la ambici\u00f3n, el elitismo y la natural tendencia de los poderosos a alejarse de los<br \/>\nprocesos populares. Podr\u00eda haberse podrido por la cabeza, como muchas veces temimos<br \/>\nlos que somos amantes de ese deporte. Y verdaderamente, de hecho, siempre estamos al<br \/>\nborde de esa situaci\u00f3n. Se navega siempre al filo de esa navaja en la que la voluntad<br \/>\nacaparadora de pocos corrompa todo, manipule y cree fantas\u00edas falsas que oculten la<br \/>\noscuridad de turbios intereses. Un deporte magn\u00edfico (para algunos de nosotros dir\u00edase que<br \/>\nperfecto), puede ser la mascarada de una estrategia de dominaci\u00f3n como tantas en el<br \/>\nmundo del entretenimiento. Pan y Circo, al decir de los romanos. Hay ejemplos de<br \/>\nsituaciones hist\u00f3ricas concretas en las que efectivamente ocurri\u00f3 as\u00ed.<br \/>\nPero el futbol sigue sin caer derrotado. Hay algo que resiste al mero esp\u00edritu de lucro, al<br \/>\nnegocio y al poder. El deporte de los 22 tipos que corren detr\u00e1s de una pelota ha sido capaz<br \/>\nde sostener, en el seno de su propia contradicci\u00f3n, una lucha metaf\u00edsica que -como toda<br \/>\nlucha esencial- est\u00e1 llamada a no terminar nunca. Al igual que el alma humana, el f\u00fatbol<br \/>\nencuentra en su ra\u00edz, en su coraz\u00f3n, todas las razones que le permiten ser tanto una<br \/>\nherramienta de dominaci\u00f3n como una bandera de liberaci\u00f3n, tanto el dep\u00f3sito de todos los<br \/>\nvicios como el torrente por donde se expresa la plenitud m\u00e1s bella y la armon\u00eda m\u00e1s<br \/>\ncompleta.<br \/>\nUn poeta (Marechal), un artista popular (Dolina) y dos t\u00e9cnicos campeones del mundo, en<br \/>\ndistintos momentos y de diferentes maneras, fueron capaces de permitirnos una<br \/>\naproximaci\u00f3n a este fen\u00f3meno. El secreto, nos dicen, est\u00e1 en la identidad. El f\u00fatbol tiene<br \/>\nelementos para ser el destructor perfecto, como lo es el ser humano, pero tambi\u00e9n puede<br \/>\nser un \u00e1mbito o un canal de redenci\u00f3n y una forma cultural de aspirar a la perfecci\u00f3n: el<br \/>\nm\u00e1s profundo ethos de ser lo que se est\u00e1 llamado a ser. Conocerse, descubrirse y poder<br \/>\nser. La identidad es la \u00fanica y m\u00e1s poderosa forma de ejercer la libertad. El f\u00fatbol es parte<br \/>\nde esa historia.<br \/>\nLos DT de los que hablo, emblemas de una grieta hist\u00f3rica entre futboleros argentinos, son<br \/>\nel gran Carlos Salvador Bilardo, sabio, ganador, minuciosamente obsesivo de los detalles,<br \/>\nrevolucionario y capaz de reflejar gran parte del esp\u00edritu futbolero nacional y, por otro lado,<br \/>\nnada menos que C\u00e9sar Luis Menotti, el exquisito, el l\u00edrico, el que hace de la belleza y de la<br \/>\npoes\u00eda unas banderas que merecen ser enarboladas. Los dos aman el f\u00fatbol con locura. Los<br \/>\ndos supieron defender su identidad de tal forma que casi no hay espacio para encolumnarse<br \/>\nen otro lado para hablar de f\u00fatbol en la Argentina. Menotti y Bilardo nos organizan la<br \/>\nnecesaria pol\u00e9mica que debe tener un fen\u00f3meno de la cultura popular verdadera. No hay<br \/>\nunidad posible sin diversidad y la defensa de lo diferente permite ordenar las posiciones.<br \/>\nSin Menotti y Bilardo bancando sus paradas, el debate ser\u00eda un caos inconducente. Todos<br \/>\ntomamos posici\u00f3n. Yo lo hago como bilardista. Pero en el fondo todos sabemos, como dec\u00eda<br \/>\nel cardenal Karol Wojtyla durante el debate del Concilio Vaticano II (nunca pens\u00e9 meter este<br \/>\nparalelismo), que el otro, en su error, toma su fuerza de una parte de verdad que siempre<br \/>\ncontiene.<br \/>\nEn estos meses fren\u00e9ticos mundialistas, en los que la adicci\u00f3n a los videos en las redes se<br \/>\ntorna casi patol\u00f3gica, circul\u00f3 mucho un video del maestro Bilardo explicando que la<br \/>\nsimplicidad del f\u00fatbol se entiende a partir de quien invent\u00f3 el color de las camisetas:<br \/>\nconsiste en reconocer que la pelota hay que pas\u00e1rsela entre los que tienen el mismo color,<br \/>\nla misma identidad y que hay que meterla en el arco que defiende una persona \u201cque no<br \/>\ntom\u00f3 el t\u00e9 con nosotros\u201d. El nosotros y el ellos es potent\u00edsimo. Es capaz de realizar<br \/>\ntransformaciones monumentales. Transitar el peligroso camino del nosotros y ellos es<br \/>\nabsolutamente sugestivo. Nadie puede abstraerse de semejante desaf\u00edo. Hay quienes<br \/>\nutilizan esa verdad como un camino de destrucci\u00f3n, porque -admitiendo que es ineludible enfocan sus fuerzas en destruir al ellos, en eliminarlos, en correrlos del camino, sin darse<br \/>\ncuenta que al hacerlo se martillan los pies. Porque sin ellos tampoco hay un nosotros fuerte;<br \/>\nnos desdibujamos, nos borroneamos en nuestros l\u00edmites y dejamos de tener fuerza<br \/>\ncreadora.<br \/>\nCon el natural disgusto interno que me gener\u00f3 reconocerlo, me gust\u00f3 mucho tambi\u00e9n un<br \/>\nvideo reciente en el que el otro campe\u00f3n del mundo, Cesar Menotti, nos contaba cu\u00e1l era<br \/>\nsu tarea al asumir como director general de selecciones en la AFA, durante esta maravillosa<br \/>\nera Scaloni. Dec\u00eda el Flaco que \u00e9l est\u00e1 para que los jugadores tengan identificaci\u00f3n con el<br \/>\npueblo argentino, para que recorran las provincias y para que el pueblo sienta en ellos una<br \/>\nidentidad compartida. Tremendo. La identidad del nosotros, como dec\u00eda un maestro m\u00edo de<br \/>\nla pol\u00edtica, se construye ampliando el campo del amigo, no intentando -infructuosamente,<br \/>\nadem\u00e1s- eliminar al enemigo. Una maravilla lo que nos est\u00e1 pasando. Estamos a punto de<br \/>\nacceder a una suerte de secreto del arca perdida. Nuestra potencia est\u00e1 en la identidad. No<br \/>\nrenunciar a la identidad no significa ser peleador, testarudo, violento o enamorado de la<br \/>\ngrieta. La era Scaloni y la arrolladora forma en que los jugadores de la selecci\u00f3n campeona<br \/>\nse dispusieron a ser lo m\u00e1s argentinos que permite la escala de argentinidad, es la fuente<br \/>\nde una victoria definitiva. Incluso la historia de sus fracasos, el dram\u00e1tico camino de Messi<br \/>\nen la selecci\u00f3n, sus cr\u00edticos (no hay forma de que ganen los buenos sin villanos), los<br \/>\nsacrificios, la solidaridad para salir de las dificultades, la inmolaci\u00f3n de los soldados por su<br \/>\ncapit\u00e1n, las picanteadas del arquero, la religiosidad, las ofensas de los contrarios y las<br \/>\ncorrecci\u00f3n pol\u00edtica de los que siempre creen que los contrarios tienen raz\u00f3n, la pata fuerte,<br \/>\nel f\u00fatbol exquisito, la sudamericanizaci\u00f3n de la belleza b\u00e1rbara y vulgar, la familia que banca<br \/>\ndesde atr\u00e1s, el cuidado de los detalles, las redes, el streaming del Kun, la explosi\u00f3n de<br \/>\ncalentura, los j\u00f3venes que sue\u00f1an, los viejos que transmiten y se dejan interpelar por los<br \/>\nm\u00e1s pibes, los ex compa\u00f1eros integrando el grupo desde su lugar. Un marem\u00e1gnum<br \/>\ncaleidosc\u00f3pico m\u00e1s argentino que el dulce de leche. Identidad ca\u00f3tica pura. Arrollador.<br \/>\nEn el mismo sentido, el completo artista popular que es Alejandro Dolina, gran perceptivo<br \/>\nde los aspectos po\u00e9ticos de la vida y de la cultura nacional, interpreta que si bien el f\u00fatbol<br \/>\nincluso podr\u00eda jugarse mejor armando mundiales con selecciones que mezclen jugadores<br \/>\nde distinta nacionalidad, el gran acierto de supervivencia es que compitan por nacionalidad.<br \/>\n\u201cNo busquen dinero, busquen gloria, sean campeones del mundo que la gente se los va a<br \/>\nrecordar y les va a agradecer toda la vida\u201d, dicen que dijo Bilardo en el 86. Detr\u00e1s de una<br \/>\nbandera, de una Naci\u00f3n, de un pueblo, hay un compromiso identitario que le da otra<br \/>\ntrascendencia al juego. Se involucran historias, luchas, sufrimientos compartidos. Nuestra<br \/>\nSelecci\u00f3n Nacional ha reflejado al pueblo argentino en su juego, en su capacidad de trabajo<br \/>\ny planificaci\u00f3n, en su talento t\u00e1ctico, su improvisaci\u00f3n criolla y en su innata visi\u00f3n<br \/>\nestrat\u00e9gica. En sus previas, en sus festejos, en la desfachatez, en los c\u00f3digos de honor, en<br \/>\nlas chicanas, en el desorden posible y en su potente voluntad de unidad. Lionel Scaloni y su<br \/>\nprudencia de h\u00e1bil declarante, haciendo siempre equilibrio entre la seriedad y la banca sin<br \/>\nl\u00edmites a sus jugadores (los de la cancha, los del proceso completo y los de la historia). El<br \/>\nf\u00fatbol, dice Dolina \u201csin su fe po\u00e9tica no tiene ning\u00fan inter\u00e9s\u201d. No es casual, ni carente de<br \/>\nsentido, que los triunfos de una selecci\u00f3n como la de Argentina, cuando ocurren, sean<br \/>\nsiempre tan dram\u00e1ticos, tan contradictorios, con tanto claroscuro. Todo lo vivimos como<br \/>\nbatallas \u00e9picas: a pesar de ser los mas talentosos, los m\u00e1s divertidos, los m\u00e1s guapos y los<br \/>\nm\u00e1s ocurrentes en la victoria, nunca hay una victoria l\u00edmpida, que no haya sido construida<br \/>\ncon situaciones dram\u00e1ticas de por medio, con instantes en los que la derrota nos muestra<br \/>\nsu cara mas cercana. El palo de Rensenbrink en el 78, la mano de Dios en el 86, la estirada<br \/>\ndel Dibu Mart\u00ednez en la final contra Francia. Siempre el drama es una posibilidad que se nos<br \/>\npresenta concreta, sin m\u00e1scaras que lo disimulen.<em> \u201cT\u00fa, que t\u00edmida y fatal \/ te arreglas el<\/em><br \/>\n<em>dolor \/ despu\u00e9s de sollozar, \/ sabr\u00e1s c\u00f3mo te am\u00e9, \/ un d\u00eda al despertar \/ sin fe ni maquillaje,<\/em><br \/>\n<em>\/ ya lista para el viaje \/ que desciende hasta el color final&#8230;<\/em>\u201d escrib\u00eda Homero Esp\u00f3sito.<br \/>\n\u00bfEs acaso el f\u00fatbol, ese negocio millonario que coquetea con lo m\u00e1s oscuro de un mundo<br \/>\nmaterialista, inhumano, capaz de llevarse la vida de trabajadores con tal de construir<br \/>\nestadios a menor costo y en menor tiempo, el tr\u00e1nsito posible para comprender que el ser<br \/>\nhumano, en su contradicci\u00f3n, es sagrado y redimible con solo animarse a ser? \u00bfEs, al decir<br \/>\nde Leopoldo Marechal, nuestro amor por ese deporte -en lo que capta de argentinidad m\u00e1s<br \/>\npuramente impura- un viaje en descenso a la \u201cciudad atormentada\u201d y en \u201cascenso a la<br \/>\nciudad gloriosa\u201d?. Nos preguntamos si puede ser cierto que nos mueva solo el divertimento<br \/>\nde un juego hermoso, lleno de alternativas, de posibilidades est\u00e9ticas o si, por el contrario,<br \/>\nidentificamos a ese deporte y sus protagonistas como un s\u00edmbolo de una lucha metaf\u00edsica,<br \/>\n\u00e9tica y pol\u00edtica que damos a diario. Pasamos un mes (y algunos meses previos) con una<br \/>\ntensi\u00f3n interna y social que se tradujo en malestar f\u00edsico real, pero a su vez en una ilusi\u00f3n<br \/>\nde gloria nacional, de desquite, de verg\u00fcenza deportiva, que nos movilizaba a dar la batalla<br \/>\ncada uno en su lugar. El capit\u00e1n que dibuj\u00f3 sonrisas en nuestros ni\u00f1os y ni\u00f1as durante a\u00f1os,<br \/>\nque mastic\u00f3 derrotas, que transit\u00f3 llantos de tristeza y de emoci\u00f3n, merec\u00eda la imagen de<br \/>\nla victoria con la tercer Copa Mundial para la Argentina, para ahora y para la posteridad.<br \/>\nAnte cada partido se sent\u00eda ese \u201color a bronca que nos emborracha como una p\u00f3lvora\u201d. Las<br \/>\ncamisetas de los equipos se transformaban en historias nacionales milenarias y, como tan<br \/>\nprecisamente lo describe el poeta, \u201clas jetas hirientes de los que silbaban se volvieron a las<br \/>\njetas borrascosas de los que aplaud\u00edan\u201d y cada encuentro \u201cmaligno y enredado\u201d, se vivi\u00f3<br \/>\n\u201ccomo si demonios invisibles y de camisetas contrarias inspirasen las acciones\u201d. El f\u00fatbol,<br \/>\ncomo la vida, se nos presenta como esa paradoja de H\u00f6lderling en la que la salvaci\u00f3n reside<br \/>\nen donde se encuentra el peligro; el peligro de la derrota, de la humillaci\u00f3n, de no concretar<br \/>\nlos sue\u00f1os, de verlos postergados, de tener que empezar de nuevo, siempre empezar de<br \/>\nnuevo.<br \/>\nF\u00fatbol, se\u00f1or de las batallas, due\u00f1o de las pasiones, depositario de las glorias, camino<br \/>\nespinoso para la unidad de nuestro pueblo, si est\u00e1n contigo todas las contradicciones, las<br \/>\nmiserias m\u00e1s profundas y las alturas m\u00e1s sublimes; si tu lucha es la misma que la nuestra,<br \/>\nla que vive en nuestro coraz\u00f3n (ceder al dios dinero o luchar por la grandeza de ser quienes<br \/>\nsomos, construyendo nuestra identidad nacional y nuestra cultura criolla, de amigos y<br \/>\nfamilia, de canciones, alegr\u00eda y orgullo), voy a estar siempre acompa\u00f1\u00e1ndote, sin juzgarte,<br \/>\npero cuid\u00e1ndote como un hermano.<br \/>\nPorque, como vos, <em>\u201csoy de los que se agarran a su Infierno \/ m\u00e1s por econom\u00eda que por<\/em><br \/>\n<em>obstinaci\u00f3n. \/ Todo infierno es una haz de lo posible, \/ y el que no muerde ahora las vainas<\/em><br \/>\n<em>del furor \/ las morder\u00e1 otro d\u00eda con los dientes m\u00e1s flojos\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>F\u00daTBOL, UN HAZ DE LO POSIBLE Por Mariano Pinedo Lo que solo podr\u00eda ser un juego, una competencia deportiva en la que priman las habilidades<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":2662,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_mi_skip_tracking":false},"categories":[55,34],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.institutoindependencia.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2660"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.institutoindependencia.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.institutoindependencia.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.institutoindependencia.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.institutoindependencia.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2660"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.institutoindependencia.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2660\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2664,"href":"https:\/\/www.institutoindependencia.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2660\/revisions\/2664"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.institutoindependencia.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2662"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.institutoindependencia.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2660"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.institutoindependencia.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2660"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.institutoindependencia.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2660"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}