{"id":3108,"date":"2025-11-15T20:38:07","date_gmt":"2025-11-15T17:38:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.institutoindependencia.com.ar\/?p=3108"},"modified":"2025-11-16T02:38:38","modified_gmt":"2025-11-15T23:38:38","slug":"manifiesto-para-el-tiempo-que-viene-por-anselmo-torres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.institutoindependencia.com.ar\/?p=3108","title":{"rendered":"&#8216;Manifiesto para el tiempo que viene\u00bb por Anselmo Torres"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>MANIFIESTO PARA EL TIEMPO QUE VIENE.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Por Anselmo Torres<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hacia un nuevo movimiento popular para una sociedad exhausta, desencajada y hambrienta de sentido.<\/p>\n<p>Hace tiempo que vengo pensando algo que, viniendo de m\u00ed, resulta casi obvio. Dir\u00eda que forma parte de lo que cualquiera podr\u00eda esperar de m\u00ed, puesto que soy un tipo conocido por su peronismo sin culpa, por sus cicatrices pol\u00edticas, por su convicci\u00f3n en la comunidad organizada, por su forma de ser y hasta por la pasi\u00f3n inexplicable por Racing, ese sufrimiento al que llamamos amor. Pero incluso desde esa identidad que llevo tatuada desde Piran\u00e9, siento que algo se movi\u00f3 \u2014o mejor dicho, que todo se fisur\u00f3\u2014. Que estamos entrando a un tiempo en el cual los viejos paradigmas ya no alcanzan, no contienen, no enamoran, no convocan. Y no porque estuvieran equivocados, sino porque este nuevo escenario global los dej\u00f3 sin suelo (como dice Paula Sibilia).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El mundo cambi\u00f3 de tal manera que ninguna grilla anterior, ning\u00fan catecismo ideol\u00f3gico, ning\u00fan manual de consignas sirve para comprender la magnitud de lo que nos atraviesa. Transitamos un tiempo social y afectivo marcado por el agotamiento, por un des\u00e1nimo colectivo que cala hasta los huesos, por la sensaci\u00f3n de que estamos al borde de una psicosis generalizada donde los hechos ya no importan, donde las palabras se desgastan en el aire y donde la esperanza parece un idioma extranjero.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En esa intemperie emocional de \u00e9poca, en esta sociedad arrasada por la incertidumbre, el odio rentado, la recesi\u00f3n de la imaginaci\u00f3n pol\u00edtica y la soledad masiva, siento que se volvi\u00f3 urgente repensar todo desde cero. No desde la comodidad del diagn\u00f3stico, ni desde la cr\u00edtica acad\u00e9mica que reescribe lo que ya sabemos, sino desde un gesto profundamente humano: volver a preguntarnos qu\u00e9 fuerza popular puede volver a poner de pie a este pa\u00eds, a nuestra gente, a ese pueblo que est\u00e1 ah\u00ed, exhausto pero vivo, esperando que alguien vuelva a hablarle con verdad, con dignidad, con proyecto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y ah\u00ed aparece una convicci\u00f3n que en m\u00ed no es una renuncia sino una renovaci\u00f3n: es tiempo de construir un nuevo movimiento popular.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ni reemplazo ni ruptura: reconstrucci\u00f3n<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No hablo de sepultar al peronismo \u2014porque nadie entierra una tradici\u00f3n que sigue latiendo en cada comedor, cada sindicato, cada memoria afectiva\u2014, pero s\u00ed de reconocer que su simbolog\u00eda se volvi\u00f3, en muchos casos, una c\u00e1scara vac\u00eda. Un significante desgastado que ya no convoca, que ya no enamora a las nuevas generaciones, que ya no moviliza porque fue colonizado, vaciado, estetizado, banalizado. Eso no significa que su potencia haya desaparecido, sino que la forma de transmitirla se agot\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hoy necesitamos un movimiento que tenga al peronismo como ra\u00edz, pero que ya no se exprese \u00fanicamente desde sus viejos rituales. Que no dependa de congresos partidarios donde se celebra el mismo liturgismo de siempre. Que no quede capturado por coloquios de intelectuales que hablan para s\u00ed mismos mientras el barrio se incendia. Necesitamos un movimiento que nazca de nuevo, pero desde abajo, desde las entra\u00f1as de la vida popular, desde esa Argentina que no aparece en los powerpoints de los analistas ni en la comodidad de los estudios de televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El desaf\u00edo central ya no es \u201corganizar una fuerza pol\u00edtica\u201d sino reconstruir un discurso contrahegem\u00f3nico. Recuperar la capacidad de producir sentido en una sociedad anestesiada por el cinismo, desbordada por la velocidad infinita de la informaci\u00f3n y atrapada por un individualismo que promete libertad para terminar entregando soledad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La batalla cultural que viene no es una met\u00e1fora: es un combate por las emociones, por la autoestima social, por la idea misma de comunidad. Asistimos a un clima de \u00e9poca donde todo lo colectivo es puesto bajo sospecha y donde lo p\u00fablico aparece como un obst\u00e1culo para la sobrevivencia. En ese escenario, la verdadera revoluci\u00f3n es volver a decir \u2014con voz firme, con convicci\u00f3n, con ternura si hace falta\u2014 que la vida es mejor cuando se comparte, que nadie se salva solo, que la libertad sin justicia social es apenas un slogan vac\u00edo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un nuevo movimiento popular debe ser capaz de volver a encender la chispa de la esperanza, no como un clich\u00e9 sino como una pr\u00e1ctica concreta: demostrar que se puede volver a estar mejor, que el futuro no est\u00e1 escrito por los algoritmos, que la pol\u00edtica puede ser, otra vez, un lugar donde valga la pena creer.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entre el agotamiento y la posibilidad.<\/p>\n<p>Vivimos un tiempo donde la sociedad est\u00e1 agotada, s\u00ed, pero tambi\u00e9n donde puede habilitarse un nuevo comienzo. La historia argentina tiene esa virtud: cuando todo se derrumba, renace algo inesperado. No se trata de nostalgia ni romanticismo; es la comprensi\u00f3n de que los movimientos verdaderos \u2014los de fondo, los que transforman\u2014 nunca nacen en momentos de estabilidad. Surgen en las crisis profundas, cuando lo viejo ya no sirve y lo nuevo todav\u00eda no tiene nombre. Estamos en ese umbral. Y, aunque duela, es un privilegio hist\u00f3rico habitarlo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo que necesitamos construir no vendr\u00e1 de una rosca, ni de un congreso partidario, ni de un grupo de iluminados. Ni siquiera vendr\u00e1 \u00fanicamente de militantes formados: vendr\u00e1 del pueblo. De las vecinas que sostienen comedores, de los pibes que alquilan una pieza para estudiar, de las cooperativas que reciclan lo que la sociedad descarta, de los trabajadores que hacen magia con un salario que no alcanza, de las familias que sobreviven inventando estrategias todos los d\u00edas para llegar a fin de mes. Ese es el lugar donde nace lo nuevo. Ese es el territorio donde se cocina la \u00fanica pol\u00edtica que vale la pena.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un nuevo movimiento popular no es un rejunte electoral ni una sigla m\u00e1s para un frente. Es un gesto colectivo de supervivencia afectiva. Es recuperar la confianza en el otro. Es volver a mirarnos a los ojos sin sospecha. Es devolverle a la palabra \u201cnosotros\u201d un contenido real. No se trata solo de ganar una elecci\u00f3n: se trata de que la Argentina vuelva a sentir que puede reconstruirse desde la solidaridad, desde el respeto, desde el orgullo de ser un pa\u00eds que, con todos sus problemas, nunca renunci\u00f3 a la justicia social como horizonte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La esperanza no es un sentimiento; es una construcci\u00f3n pol\u00edtica. Necesitamos recrearla, no como un acto de fe sino como un trabajo cotidiano: volver a hacer comunidad, volver a tejer redes, volver a confiar en el vecino, en los docentes, en las instituciones que todav\u00eda resisten, en nosotros mismos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este manifiesto no busca convencer a nadie: busca interpelar. Busca tocar esa fibra \u00edntima que nos dice que todav\u00eda no est\u00e1 todo perdido, que todav\u00eda se puede, que todav\u00eda vale la pena luchar por un pa\u00eds que no expulse a sus hijos ni mercantilice cada respiro de la vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En definitiva creo que necesario empezar de nuevo, pero con memoria<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo que viene exige un movimiento nuevo, s\u00ed, pero no amn\u00e9sico. Un movimiento que tome lo mejor de nuestra tradici\u00f3n, pero que no se quede atrapado en su museo. Un movimiento que pueda hablarle a una Argentina rota, descre\u00edda, desconcertada, y decirle \u2014sin prometer milagros ni f\u00f3rmulas m\u00e1gicas\u2014 que podemos construir un futuro distinto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Yo lo digo desde mi historia, desde mis a\u00f1os en la universidad p\u00fablica, desde mi vida en Piran\u00e9 y Viedma, desde mis derrotas, mis dudas y mis convicciones: es tiempo de volver a caminar hacia adelante, pero con un nuevo mapa y con una nueva \u00e9pica. No ser\u00e1 f\u00e1cil, pero nunca lo fue. Y aun as\u00ed, cada vez que este pa\u00eds toc\u00f3 fondo, alguien tuvo el coraje de encender una llama nueva.<\/p>\n<p>Hoy quiero decirlo con todas las letras: tenemos que encender de nuevo la esperanza popular. Y hacerlo desde el pueblo, con el pueblo y para el pueblo.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Buenos Aires, 15 de Noviembre 2025<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MANIFIESTO PARA EL TIEMPO QUE VIENE. 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